Sor Juana Inés de la Cruz habló de los líquidos humores como metáforas de lágrimas, y a ellas está dedicado este espacio, a las lágrimas provocadas por una novela... o por un cuento; por un poema... o por una canción; por una escultura... o por una construcción; por una ópera... o por un drama; por una fotografía... o por un dibujo; por un cómic... o por una pintura; por una película... o por un documental; por un... o por un...

viernes, 28 de diciembre de 2007

CORTOS DE ANIMACIÓN: SONATA Y FLOAT (lágrimas debutantes)

Buceando por Youtube descubrí dos cortos de animación realizados por un alumno (apodado Puremoxi) de la Escuela Cinematográfica de Vancouver que me han parecido maravillosos.

Sonata (2:35 minutos) es un corto sobre un breve y fugaz momento en la vida de un hombre. Debe enfrentarse a sus miedos y dudas y decidir cambiar o no su vida. La mayoría de los comentarios al corto (más de cien) destacan la fantástica iluminación, las sombras y las expresiones faciales. La música de fondo pertenece a un fragmento de la banda sonora de la película Amelie que compuso Yann Tiersen.



El otro corto, Float, (1:00) es obra de un equipo en el que colaboró Puremoxi encargándose de la animación.
Para quien le interese, la banda sonora es del grupo What Made Milwaukee Famous ("Hopelist"), que he conocido gracias al corto. En su página web se pueden escuchar algunas canciones de su álbum Trying to never catch up.

jueves, 27 de diciembre de 2007

CANTANDO BAJO LA LLUVIA (lágrimas torrenciales)



I'm singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I'm laughing at clouds
So dark up above
The sun's in my heart
And I'm ready for love.

Let the stormy clouds chase
Everyone from the place
Come on with the rain
I've a smile on my face
I'll walk down the lane
With a happy refrain
Singing, singing in the rain.

I'm singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I walk down the lane
With a happy refrain
I'm singing, singing in the rain
singing in the rain.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

84, CHARING CROSS ROAD (lágrimas epistolares)

ACABO DE LEER... 84, Charing Cross Road, Helene Hanff (Anagrama, 126 páginas)




Hacía tiempo que un libro no me enganchaba tanto como este que terminé hace unos días y que me ventilé en pocas horas. Precioso y entrañable.

Helene Hanff es una joven "escritora pobre amante de los libros antiguos", de formación autodidacta, que malvive en Nueva York y que un día de octubre de 1949 escribe a Marks & Co., una librería de segunda mano en Londres. Helene les envía una lista de libros que desea pero que no encuentra en su ciudad "salvo en ediciones raras y carísimas, o bien en ejemplares de segunda mano en Barnes & Noble que, además de mugrientos, suelen estar llenos de anotaciones escolares". De esta forma, se inicia una correspondencia entre Helene y el librero Frank Doel a través de la cual no solo vamos conociendo la vida de ambos personajes (que nunca llegarán a conocerse), sino también su pasión y entusiasmo por los libros, sus deseos, sus alegrías, sus esperanzas, sus problemas... En fin, todo lo que puede dar de sí un intercambio de cartas que se prolongará durante más de veinte años y se extenderá al resto de los trabajadores de Marks & Co.

Si tengo que seleccionar un fragmento, me quedo con este perteneciente a una de las cartas que escribe Helene en la que da una visión absolutamente romántica de los libros de segunda mano:

El Savage Landor llegó perfectamente y se abrió al punto él solo por un diálogo romano en el que dos ciudades acaban de ser destruidas por la guerra y sus habitantes, condenados a morir en cruces, suplican a los soldados romanos que pasan que los atravieses con sus lanzas y pongan fin a su agonía (...). Me encantan esos libros de segunda mano que se abren por aquella página que su anterior propietario leía más a menudo. El día en que me llegó el ejemplar de Hazlitt, se abrió por una página en la que leí: "Detesto leer libros nuevos". Y saludé como a un camarada a quienquiera que lo hubiera poseído antes que yo.


En 1971 Helene Hanff consiguió ahorrar el dinero suficiente para poder viajar a Londres por primera vez, sin embargo cuando por fin realiza su sueño la librería ya ha cerrado sus puertas para siempre (su lugar lo ocupa, en la actualidad, Pizza Hut) y lo único que queda es una placa que recuerda la relación entre la escritora y la librería.

Aunque a lo largo de su vida Helene escribió varios guiones televisivos, libros infantiles y ensayos, su fama le llegó cuando un editor le propuso publicar todas estas cartas. Pocos meses después, el libro se convierte en un éxito y Helene consigue de golpe el reconocimiento negado anteriormente. En 1975 la BBC produce un telefilme basado en su libro mientras que en ambas orillas del Atlántico hay una lucha por conseguir los derechos para el teatro. Una de las adaptaciones dramáticas, que se representó en Madrid hará un par de años, la dirigió Isabel Coixet.



En 1987 le toca al cine apropiarse de la historia con un reparto de lujo: David Hugh Jones dirige a Anne Bancroft y a Anthony Hopkins en los papeles de Helene y Frank en la película La carta final, y las críticas dicen entonces que es la película más bella sobre libros que jamás se ha filmado, tal vez la única que ha sabido plasmar bien el tema.

Helene Hanff, mientras tanto, continúa viviendo apaciblemente en su estudio de la calle 72 Este, a donde se había trasladado en 1956 después de "ocupar cochambrosas habitaciones amuebladas y cocinas con cucarachas (...) ahora quiero vivir como una señora". En este estudio los tesoros bibliográficos de Marks & Co. cubren toda una pared desde el suelo hasta el techo y el centro de su biblioteca está presidido por el rótulo de la librería, robado para ella por uno de sus admiradores.

En los noventa, Helene Hanff subsiste apuradamente con solo sus derechos de autora y muere sin un céntimo a los ochenta años en una residencia para ancianos en Manhattan.

Termino con otra cita que pienso cumplir al pie de la letra a partir de ahora cada vez que lea un libro que me guste. Helene escribe una carta a Frank agradeciéndole el envío de un nuevo libro:

Parece tan nuevo y tan flamante como si nadie lo hubiera hojeado nunca, pero alguien lo ha leído: se abre espontáneamente por sus pasajes más bellos, y el fantasma de su anterior propietario me señala párrafos que jamás he leído antes (...) Pienso marcarlo a conciencia con suaves indicaciones a lápiz, para atraer la atención de un amante de los libros aún por nacer sobre los mejores pasajes.


viernes, 21 de diciembre de 2007

LOS DETECTIVES SALVAJES (lágrimas real visceralistas)

ACABO DE LEER... Los detectives salvajes, Roberto Bolaño (Compactos Anagrama, 609 páginas)



Arturo Belano y Ulises Lima son dos poetas real visceralistas, traficantes ocasionales, aventureros y detectives salvajes, que salen a buscar las huellas de Cesárea Tinajero, misteriosa escritora desaparecida en México en los años inmediatamente posteriores a la Revolución. Esa búsqueda, y sus consecuencias, se prolongan durante veinte años, desde 1976 a 1996.

Conocemos la evolución de ambos poetas por boca de una serie de enigmáticos personajes que los han conocido alguna vez que darán su propio punto de vista.

La estructura narrativa que utiliza Roberto Bolaño consiste en alternar las declaraciones de unos y otros. En este sentido, es importante no perder de vista fechas y nombres para ir desenredando la madeja que supone la trama. Una buena crítica sobre la novela la hace M. A. Flores. Sobre la obra, el propio Bolaño ofrece una entrevista en Civilcinema.

Recomiendo la novela para todos los que les atrae encontrarse con formas narrativas poco convencionales y a los que les gusta hallar referencias y opiniones literarias. Y aquí tengo que hablar del soneto "El vampiro" de Efrén Revolledo que descubre el aspirante a poeta real visceralista, Juan García Madero, quien confiesa los sentimientos que le produjo su lectura y nos regala una interpretación del poema:

La primera vez que lo leí (...) no pude evitar encerrarme con llave en mi cuarto y proceder a masturbarme mientras lo recitaba una, dos, tres, hasta diez o quince veces (...).

Ya aliviado he tenido ocasión de reflexionar sobre el poema.

El "raudal crespo y sombrío" no ofrece, creo, ninguna duda de interpretación. No sucede lo mismo con el primer verso de la segunda cuarteta: "en tanto que descojo los espesos anillos", que bien pudiera referirse al "raudal crespo y sombrío" uno a uno bien estirado o desenredado, pero donde el verbo "descojer" tal vez oculte un significado distinto.

"Los espesos anillos" tampoco están muy claros. ¿Son los rizos del vello púbico, los rizos de la cabellera del vampiro o son diferentes entradas al cuerpo humano? En una palabra, ¿la está sodomizando?

Otro párrafo que tengo que seleccionar porque me ha encantado es este que cuenta de una manera muy personal la vida de los libros:

Durante un tiempo la Crítica acompaña, luego la Crítica se desvanece y son los Lectores quienes la acompañan. El viaje puede ser largo o corto. Luego los Lectores mueren uno por uno y la Obra sigue sola, aunque otra Crítica y otros Lectores poco a poco vayan acompañándose a su singladura. Luego la Crítica muere otra vez y los Lectores mueren otra vez y sobre esa huella de huesos sigue la Obra su viaje hacia la soledad. Acercarse a ella, navegar a su estela es señal inequívoca de muerte segura, pero otra Crítica y otros Lectores se le acercan incansables e implacables y el tiempo y la velocidad los devoran. Finalmente la Obra viaje irremediablemente sola en la Inmensidad. Y un día la Obra muere, como mueren todas las cosas, como se extinguirá el Sol y la Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia y la más recóndita memoria de los hombres. Todo lo que empieza como comedia acaba como tragedia.

domingo, 16 de diciembre de 2007

EL JOVENCITO FRANKESTEIN (lágrimas de compañía)

Genial esta escena en la que el monstruo llega a la cabaña del ciego en busca de un amigo... o en la que el ciego, necesitado de un amigo, ve cumplido un milagro. Tanto monta, monta tanto.

martes, 27 de noviembre de 2007

ASÍ COMIENZA... 1984, George Orwell (lágrimas vigilantes)



Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en su esfuerzo por burlar el molestísimo viento, se deslizó por entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no con la suficiente rapidez para evitar que una ráfaga polvorienta se colara con él.

El vestíbulo olía a legumbres cocidas y a esteras viejas. Al fondo, un cartel de colores, demasiado grande para hallarse en un interior, estaba pegado a la pared. Representaba sólo un enorme rostro de más de un metro de anchura: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas. Winston se dirigió hacia las escaleras. Era inútil intentar subir en el ascensor. No funcionaba con frecuencia y en esta época la corriente se cortaba durante las horas de día. Esto era parte de las restricciones con que se preparaba la Semana del Odio. Winston tenía que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve años y una úlcera de varices por encima del tobillo derecho, subió lentamente, descansando varias veces. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno dondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie.



DE QUÉ VA

1984 sitúa la acción en un Estado totalitario. Como explica O'Brien, el astuto y misterioso miembro de la dirección del partido dominante:

El poder es el valor absoluto y único: para conquistarlo no hay nada en el mundo que no deba ser sacrificado y, una vez alcanzado, nada queda de importante en la vida a no ser la voluntad de conservarlo a cualquier precio.

La vigilancia despiadada de este Superestado ha llegado a apoderarse de la vida y conciencia de sus súbditos, interviniendo, incluso y sobre todo, en las esferas más íntimas de los sentimientos humanos. Todo está controlado por la sombría y omnipresente figura del Gran Hermano, el jefe que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone.



Artículo: 1984, George Orwell
Descargar el libro gratis

lunes, 26 de noviembre de 2007

ASÍ COMIENZA... BODAS DE SANGRE, F. García Lorca (lágrimas premonitorias)

ACTO PRIMERO / CUADRO PRIMERO

Habitación pintada de amarillo

NOVIO: (Entrando.) Madre.
MADRE: ¿Qué?
NOVIO: Me voy.
MADRE: ¿Adónde?
NOVIO: A la viña. (Va a salir.)
MADRE: Espera.
NOVIO: ¿Quiere algo?
MADRE: Hijo, el almuerzo.
NOVIO: Déjelo. Comeré uvas. Deme la navaja.
MADRE: ¿Para qué?
NOVIO: (Riendo) Para cortarlas.
MADRE: (Entre dientes y buscándola.) La navaja, la navaja... Malditas sean todas y el bribón que las inventó.
NOVIO: Vamos a otro asunto.
MADRE: Y las escopetas, y las pistolas, y el cuchillo más pequeño, y hasta las azadas y los bieldos de la era.
NOVIO: Bueno.
MADRE: Todo lo que puede cortar el cuerpo de un hombre. Un hombre hermoso, con su flor en la boca, que sale a las viñas o va a sus olivos propios, porque son de él, heredados...
NOVIO: (Bajando la cabeza.) Calle usted.
MADRE: ... y ese hombre no vuelve. O si vuelve es para ponerle una palma encima o un plato de sal gorda para que no se hinche. No sé cómo te atreves a llevar una navaja en tu cuerpo, ni cómo yo dejo a la serpiente dentro del arcón.

martes, 13 de noviembre de 2007

"UNA GRULLA EN LA TAZA DE TÉ" (lágrimas de infusión)

La novela Sembazuru, título que en España se ha traducido como Una grulla en la taza de té o Mil grullas, es una sencilla y poética novela escrita por Yasunari Kawabata, el primer escritor japonés en recibir el Nobel de Literatura, premio que le fue concedido en 1968. Por esta novela, el autor recibió el Premio de la Academia de las Artes de 1953 y fue su obra más traducida. La Academia sueca destacó 'su maestría narrativa, que con gran sensibilidad expresa la esencia del espíritu nipón'.




La novela: El centro de la historia que narra la novela es la ceremonia del té en Japón. A la muerte de su padre, Kikuji conocerá a las dos amantes que tuvo su padre. Una de ellas, Chikako, es la anfitriona de la ceremonia del té con la que comienza la novela; la segunda, la señora Ota, es la madre de Fumiko, la joven que cautivará a Kikuji.


La enseñanza del Cha-no-yu (ceremonia del té) está bastante extendida en Japón. Antes de casarse, las jóvenes de buena familia tienen como disciplinas más importantes practicar el arreglo de las flores y el arte de servir el té en una ceremonia.

... la joven de las pajaritas blancas recomenzó la ceremonia de la preparación. Todos los reunidos observaban cada uno de sus alados y misteriosos gestos. No; seguramente la señorita Inamura ignoraba completamente la sombría historia contemporánea de la taza de oribe. Y era de ver la exactitud y gracia, sin perjuicio de la unción, con que realizaba cada gesto según los ritos aprendidos. Su estilo era sobrio, sin presunciones de originalidad personalista. La precisión y la sobriedad de sus actitudes, esta línea que marcaba su grácil cuerpo desde lo alto del busto a las puntas redondeadas de sus rodillas, todo expresaba una sugestiva distinción.


El término Cha-no-yu está compuesto de tres caracteres: Cha o 'té'; no o 'de' (haciendo de 'té' un posesivo), y yu o 'agua caliente'. O sea, literalmente: 'agua caliente del té'.

El Cha-no-yu es una institución basada en la contemplación y aprecio de lo bello. Cultiva las mentes a descubrir la belleza en las cosas más sencillas y humildes: limpiar el suelo, hacer hervir el agua, abrir una puerta, etc. Todo tiene su elegancia.

En la ventana, detrás de ella, cruzaban sus inquietas sombras las verdeantes ramitas de un joven árbol del jardín; y la luz difusa que penetraba en la estancia ponía una dulce luminosidad sobre sus hombros, y se deslizaba por encima de las mangas de su kimono, cuyos brillantes tonos enriquecía con su caricia. Incluso la cabellera de la bella oficiante adquiría un brillo especial. En esa transparencia, desde luego demasiado luminosa para una sala en donde se estaba celebrando el ancestral rito del té, la flor de su juventud parecía también brillar en todo su esplendor.


Exquisita, de admirable sencillez, la novela se adentra en el universal enigma femenino -pletórico de amor, entrega y sacrificio, inconsciente de la propia irradiación-, en todo su turbador misterio. Las costumbres nacionales japonesas, entre las que destaca la veneración por los difuntos, el adorno de las flores y la minuciosa y recatada ceremonia del té, se funden con los obsesivos temas del autor, como son el amor,la soledad, la muerte y el sosegado e imparable fluir del tiempo, expresado a través de una intensa identificación con las estaciones (reseña literaria de J. Rey de Sola).


Otros enlaces: la ceremonia del té en Japón.

Fotografía de Kawabata: Galería de Fotos a Pila.

martes, 30 de octubre de 2007

ATRAPADO EN EL TIEMPO (lágrimas de angustia)

Atrapado en el tiempo es una de esas películas que puedes ver una y otra vez sin cansarte. Su genialidad está en conseguir contar de varias maneras, a cada cual más cómica, una situación aparentemente cotidiana como es la cobertura de una fiesta local por parte de un equipo de periodistas. En este sentido, la narrativa de la película me recuerda a los estupendos ejercicios de estilo de Raymond Queneau, escritor francés conocido por sus experimentos y juegos con el lenguaje. En sus Ejercicios de estilo, Queneau parte también de una situación cotidiana que contará casi un centenar de veces de formas diferentes.

La noticia a cubrir es la celebración, cada 2 de febrero, del Día de la Marmota (que tiene página oficial), una fiesta tradicional en Estados Unidos en la que se utiliza una marmota cuyo comportamiento predice la duración del invierno. La marmota más famosa es Phil, del pueblo de Punxsutawney, en Pennsylvania.

Podrían seleccionarse muchas escenas divertidas, pero he encontrado esta en Youtube que da una idea de la genialidad del guión (dura 00:55):





El director de la película fue Harold Ramis (que además es actor y guionista), quien también dirigió, entre otras, Una terapia peligrosa (y su secuela) y Mis dobles, mi mujer y yo.


Enlaces de interés:
Comentarios sobre Atrapado en el tiempo
Miradas de cine: la esencia del terror
Ciencia 15:
¿Es capaz la marmota de predecir cuándo llegará la primavera?
R. Queneau:
Cien mil millardos de poemas

EL BURRO Y LA FLAUTA (lágrimas de cobardía)

Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la Flauta. Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.


La Oveja negra y demás fábulas, Monterroso

domingo, 28 de octubre de 2007

BAUCIS Y FILEMÓN (lágrimas hospitalarias)

HISTORIA DEL MITO DE BAUCIS Y FILEMÓN, EJEMPLO DEL AMOR QUE SOBREVIVE A LA VEJEZ Y PERDURA HASTA LA MUERTE, CONTADA CON FRAGMENTOS DE LA METAMORFOSIS, DE OVIDIO

(VIII, 616-715)



Júpiter quiso un día averiguar si los frigios practicaban la hospitalidad. Por ello, en compañía de Mercurio y disfrazados como mendigos, recorrieron la comarca en busca de un hogar que les acogiese:

A mil casas acudieron, lugar y descanso pidiendo, mil casas cerraron sus trancas; aun así una los recibió, pequeña, ciertamente, de varas y caña palustre cubierta.


La única casa que los invitó a entrar era la choza en la que vivían Baucis y Filemón desde que eran jóvenes. Cuando los dioses entraron en la cabaña, el viejo les ofreció asiento:


No hace al caso que señores allí o fámulos busques: toda la casa dos son, los mismos obedecen y mandan. Así pues, cuando los celestiales esos pequeños penates tocaron y bajando la cabeza entraron en esos humildes postes, sus cuerpos el anciano, poniéndoles un asiento, les mandó aliviar...


Baucis reavivó el fuego y puso a cocer un repollo, traído de su huerto, y Filemón un trozo de lomo curado:


...y muy astilladas antorchas y ramajos áridos del techo bajó y los desmenuzó y acercó a un pequeño caldero y, la que su esposo había recogido del bien regado huerto, troncha a esa hortaliza sus hojas; con una horquilla iza ella, de dos cuernos, unas sucias espaldas de cerdo que colgaban de una negra viga, y reservado largo tiempo saja de su cuero una parte exigua, y sajada la doma en las hirvientes ondas. Mientras tanto las intermedias horas burlan con sus conversaciones y que sea sentida la demora prohíben.


Los ancianos les preparan un baño rústico y un sencillo lecho para reclinarse a comer. Baucis dispone la mesa, que hubo que calzar pues desnivelaba un poco, y les sirve alimentos variados acompañados con vino:


Pequeña la demora es, y las viandas los fogones remitieron calientes, y, no de larga vejez, de vuelta se llevan los vinos y dan lugar, poco tiempo retirados, a las mesas segundas. Aquí nuez, aquí mezclados cabrahígos con rugosos dátiles y ciruelas y fragantes manzanas en anchos canastos y de purpúreas vides recolectadas uvas...


En esto ven que el recipiente del que se saca la bebida se vuelve él solo a llenar y sube de nivel. Atónitos Filemón y Baucis ruegan, suplicantes, que les disculpen por la pobreza del servicio, por lo que se disponen a sacrificar el único ganso que tienen. Los dioses prohiben que se sacrifique al ave, confiesan que son dioses y piden al matrimonio que deben acompañarlos y abandonar la ciudad para no perecer:


Entre tanto, tantas veces apurada, la cratera rellenarse por voluntad propia, y por sí mismos ven recrecerse los vinos: atónitos por la novedad se asustan y con las manos hacia arriba conciben Baucis plegarias y, temeroso, Filemon, y venia por los festines y los ningunos aderezos ruegan. Un único ganso había, custodia de la mínima villa, el cual, para los dioses sus huéspedes los dueños a sacrificar se aprestaban. Él, rápido de ala, a ellos, lentos por su edad, fatiga, y los elude largo tiempo y finalmente pareció que en los propios dioses se había refugiado: los altísimos vetaron que se le matara y: «Dioses somos, y sus merecidos castigos pagará esta vecindad impía», dijeron. «A vosotros inmunes de este mal ser se os dará. Sólo vuestros techos abandonad y nuestros pasos acompañad, y a lo arduo del monte marchad a la vez». Obedecen ambos, y con sus bastones aliviados se afanan por sus plantas poner en la larga cuesta...


Cuando están en lo alto de la cuesta vuelven la vista atrás: toda la zona ha quedado cubierta de agua, excepto su cabaña, que se va convirtiendo en un templo de mármol y oro:


...todo lo demás contemplan, que sólo sus techos quedan; y mientras de ello se admiran, mientras lloran los hados de los suyos, aquella vieja, para sus dueños dos incluso cabaña pequeña, se convierte en un templo: las horquillas las sustituyeron columnas, las pajas se doran, y cubierta de mármol la tierra y cinceladas las puertas, y de oro cubiertos los techos parecen.


Entonces Júpiter les pide que formulen un deseo, a lo que Filemón responde que mueran los dos juntos de forma que ninguno tenga que enterrar al otro:


Tales cosas entonces de su plácida boca el Saturnio dejó salir: «Decid, justo anciano y mujer de su esposo justo digna, qué deseáis». Con Baucis tras unas pocas cosas hablar, su juicio común a los altísimos abre Filemon: «Ser sus sacerdotes, y los santuarios vuestros guardar solicitamos, y puesto que concordes hemos pasado los años, nos lleve una hora a los dos misma, y no de la esposa mía alguna vez las hogueras yo vea, ni haya de ser sepultado yo por ella».


Sus deseos se cumplieron: mientras vivieron, cuidaron del templo. Cuando ya muy ancianos charlaban delante de la escalinata, vio Baucis que a Filemón le iban saliendo hojas y Filemón vio que le salían a Baucis. Mientras la vegetación invadía sus cuerpos tuvieron ocasión de decirse adiós antes de que la corteza cubriera sus rostros. Todavía los naturales del país pueden mostrar un árbol con dos troncos gemelos.


A sus deseos la confirmación sigue: del templo tutela fueron mientras vida dada les fue; de sus años y edad cansados, ante los peldaños sagrados cuando estaban un día y del lugar narraban los casos, retoñar a Filemon vio Baucis, a Baucis contempló, más viejo, retoñar Filemon. Y ya sobre sus gemelos rostros creciendo una copa, mutuas palabras mientras pudieron se devolvían y: «Adiós, mi cónyuge», dijeron a la vez, a la vez, escondidas, cubrió sus bocas arbusto: muestra todavía el tineio, de allí paisano, de un gemelo cuerpo unos vecinos troncos.



Se puede leer el fragmento completo en Metamorfosis, Libro VIII

Cuadro: Júpiter, Mercurio, Philemon y Baucis, Johann Carlo Lot

Otros cuadros que representan a Baucis y Filemón: Rembrandt, Rubens, Elsheimer

Referencia al mito de Baucis y Filemón: último capítulo del ensayo La llama doble: amor y erotismo, de Octavio Paz.


viernes, 26 de octubre de 2007

JULIAN BEEVER: ANAMORFOSIS (lágrimas ilusorias)

GENIO DE LA PERSPECTIVA

Julian Beever, artista callejero británico, está considerado un genio urbano de la perspectiva.


Los dibujos de Julian Beever, hechos a tiza, se desvanecen a los pocos días bajo los pies de los caminantes.



ARTE ANAMÓRFICO

Su técnica está basada en las anamorfosis, término proveniente del griego ἀναμόρφωσις (transformación) y que significa "pintura o dibujo que ofrece a la vista una imagen deforme y confusa, o regular y acabada, según desde donde se la mire" (RAE).

Es un efecto de perspectiva utilizado en arte para forzar al observador a un determinado punto de vista preestablecido desde el cual el elemento cobra una forma proporcionada y clara.






Aunque el término anamorfosis se crea durante el siglo XVII, se conocen sus efectos desde el siglo XV cuando Leonardo da Vinci la describe en sus anotaciones. Uno de los cuadros anamórficos más famosos es Los embajadores de Hans Holbein pintado en 1533: este cuadro contiene, en la parte inferior, la anamorfosis de una calavera, que solo se verá correctamente desde una posición adecuada o valiéndonos de una cuchara reflectante que corrija el efecto de la perspectiva.



En la página oficial de Julian Beever pueden verse otras muestras artísticas de este pintor, como murales en la pared y cuadros al óleo.

sábado, 20 de octubre de 2007

HORACIO QUIROGA ACONSEJA SOBRE EL CUENTO (lágrimas instructivas)

ALGUNAS RECETAS DE CÓMODO USO Y EFECTO SEGURO PARA QUIEN QUIERA ESCRIBIR UN CUENTO (Horacio Quiroga)


COMENZANDO POR EL FINAL

Me he convencido de que del mismo modo que en el soneto, el cuento empieza por el fin. Nada en el mundo parecería más fácil que hallar la frase final para una historia que, precisamente, acaba de concluir. Nada, sin embargo es más difícil.

Las frases breves son indispensables para finalizar los cuentos de emoción recóndita o contenida. Una de ellas es:

Nunca más volvieron a verse.

Puede ser más contenida aún:

Solo ella volvió el rostro.

Y cuando la amargura y un cierto desdén superior priman en el autor, cabe esta sencilla frase:


Y así continuaron viviendo.

Otra frase de espíritu semejante a la anterior, aunque más cortante de estilo:


Fue lo que hicieron.

Y esta, por fin, que por demostrar gran dominio de sí e irónica suficiencia en el género, no recomendaría a los principiantes:


El cuento concluye aquí. Lo demás, apenas sí tiene importancia para los personajes.


Esto no obstante, existe un truc para finalizar un cuento, que no es precisamente final, de gran efecto siempre y muy grato a los prosistas que escriben también en verso. Es este el truc del leitmotiv:


- comienzo del cuento:

Silbando entre las pajas, el fuego invadía el campo, levantando grandes llamaradas. La criatura dormía...



-final:

Allá a lo lejos, tras el negro páramo calcinado, el fuego apagaba sus últimas llamas...




EL COMIENZO

El comienzo de un cuento no es, como muchos desean creerlo, una tarea elemental. 'Todo es comenzar'. Nada más cierto; pero hay que hacerlo. Para comenzar se necesita, en el noventa y nueve por ciento de los casos, saber adónde se va. 'La primera palabra de un cuento -se ha dicho- debe ya estar escrita con miras al final'.

De acuerdo con este canon, he notado que el comienzo ex abrupto, como si ya el lector conociera parte de la historia que le vamos a narrar, proporciona al cuento insólito vigor. Y he notado asimismo que la iniciación con oraciones complementarias favorece grandemente estos comienzos. Un ejemplo:

Como Elena no estaba dispuesta a concederlo, él, después de observarla fríamente, fue a coger su sombrero. Ella, por todo comentario, se encogió de hombros.

Yo tuve la impresión de que un cuento comenzado así tiene grandes probabilidades de triunfar. ¿Quién era Elena? Y él, ¿cómo se llamaba? ¿Qué cosa no le concedió Elena? ¿Qué motivos tenía él para pedírselo? ¿Y por qué observó fríamente a Elena, en vez de hacerlo furiosamente, como era lógico esperar?

Véase todo lo que del cuento se ignora. Nadie lo sabe. Pero la atención del lector ha sido cogida de sorpresa, y esto constituye un desiderátum en el arte de contar.

EL LUGAR COMÚN

Existe un truc singular, poco practicado y, sin embargo, lleno de frescura cuando se lo usa con mala fe. Este truc es el del lugar común. Nadie ignora lo que es el literatura un lugar común. 'Pálido como la muerte' y 'Dar la mano derecha para obtener algo' son dos bien característicos.

Lugar común de mala fe es el que se reconoce en la falta de correlación entre la frase hecha y el sentimiento o circunstancias que la inspiran.

Ponerse pálido con la muerte de un cadáver de la novia, es un lugar común. Deja de serlo cuando al ver perfectamente viva a la novia de nuestro amigo, palidecemos hasta la muerte.
Yo insistía en quitarle el lodo de los zapatos. Ella riendo, se negaba. Y con un breve saludo, saltó al tren, enfangada hasta el tobillo. Era la primera vez que yo la veía; no me había seducido, ni interesado, ni he vuelto más a verla. Pero lo que ella ignora es que, en aquel momento, yo hubiera dado con gusto la mano derecha por quitarle el barro de los zapatos.
Es natural y propio de un varón perder su mano por un amor, una vida, o un beso. No lo es ya tanto por ver de cerca los zapatos de una desconocida. Sorprende la frase fuera de su ubicación psicológica habitual; y aquí está la mala fe.


Horacio Quiroga (Uruguay, 1878-1937) es uno de los maestros del cuento, además de un gran teórico sobre este género narrativo. Aunque su iniciación literaria fue con el modernismo, su prosa se caracteriza por ser realista y muestra gran interés por psicológicos y filosóficos. Entre los escritores que le sirvieron de inspiración encontramos, entre otros, a Edgar Allan Poe (1889-1849), Rudyard Kipling (1865-1936) y Guy de Maypassant (1850-1893).



C. Pachecho; L. Barrera Linares: Del cuento y sus alrededores

Cuentos de Horacio Quiroga (textos electrónicos completos)


Horacio Quiroga: Cita con la fatalidad (artículo)

Fotografía de H. Quiroga: Horabell

MARIANO BERTUCHI (lágrimas magrebíes)


Desde el Centro Virtual Cervantes se puede asistir a una exposición virtual en la que se muestran las acuarelas (en su mayoría inéditas) de Mariano Bertuchi, pintor granadino muy influido por Marruecos, país en el que vivió durante una buena parte de su vida.



COMIENZOS


Mariano Bertuchi Nieto nació el 6 de febrero de 1884 en Granada, aunque se crió en Málaga. Fue un niño precoz: a los ocho años recibió el diploma de la Academia Provincial de Bellas Artes de Málaga, donde estudiaba, y a los doce obtuvo el título de Socio de Honor del Liceo Artístico. Confirmado su talento para la pintura, completaría sus estudios en la Escuela Madrileña de Bellas Artes de San Fernando, con Antonio Muñoz Degraín de profesor y que también fue maestro de Picasso.



PRIMER CONTACTO CON MARRUECOS: REPORTAJES GRÁFICOS


La primera visita de Bertuchi a Marruecos fue a Tánger, en 1898, un viaje al que le seguirían otros muchos. En 1903, con 19 años, se convierte en una especie de reportero gráfico de la guerra civil marroquí: revistas y publicaciones de las tropas coloniales como África, Mauritania, Marruecos gráfico, Almotamid, Ketama o Marruecos turístico reproducirán en sus portadas carteles del pintor granadino llenos de motivos típicos de la zona: medinas, zocos, callejuelas, paisajes...




Ilustración sacada del coleccionable "El Franquismo año a año" (1955) de El Mundo



CARGOS


En 1928, el pintor, instalado en Tetuán con su familia, es nombrado inspector-jefe de los Servicios de Bellas Artes y artesanía del Protectorado de Marruecos, puesto desde donde realiza la conservación y restauración del patrimonio marroquí.

En Tetuán va a compatibilizar la pintura y su enseñanza junto con la dirección de las diversas instituciones creadas e impulsadas por su iniciativa: el Museo etnográfico marroquí y la Escuela de Bellas Artes de Tetuán, la Escuela de alfombras de Chefchaouen o la Escuela de Artes y Oficios tradicionales de Tetuán y de la de Targsut.



Era tanto el prestigio del que disfrutaba Bertuchi que la Dirección General de Correos, a la hora de buscar motivos para sus emisiones de sellos, se va a fijar en él.







En 1935 recibe la Orden de Alfonso el Sabio por la salvaguarda de la artesanía marroquí, y por haber convertido a Tetuán en capital artística del magreb.

Bertuchi fue un autor incansable: tiene miles de bocetos y dibujos, cientos de óleos, acuarelas, grabados, aguatintas, fotografías y plumillas. Falleció en Tetuán el 20 de junio de 1955 a la edad de 71 años.



Mariano Bertuchi según Miguel Ángel Moratinos, Francisco de la Torre Prados, César Antonio Molina, Mariano Bertuchi Alcaide, Salvador López Becerra.



viernes, 12 de octubre de 2007

ASÍ COMIENZA... LA NARANJA MECÁNICA, A. Burgess (lágrimas de crueldad)



-¿Y ahora qué pasa, eh?

Estábamos yo, Alex, y mis tres drugos, Pete, Georgie y el Lerdo, que realmente era lerdo, sentados en el bar lácteo Korova, exprimiéndonos los rasudoques y decidiendo qué podríamos hacer esa noche, en un invierno oscuro, helado y bastardo aunque seco. El bar lácteo Korova era un mesto donde servían leche-plus, y quizás ustedes, oh hermanos míos, han olvidado cómo eran esos mestos, pues las cosas cambian tan scorro en estos días, y todos olvidan tan rápido, aparte de que tampoco se leen mucho los diarios. Bueno, allí vendían leche con algo más. No tenían permiso para vender alcohol, pero en ese tiempo no había ninguna ley que prohibiese las nuevas vesches que acostumbraban meter en el viejo moloco, de modo que se podía pitearlo con velocet o synthemesco o drencom o una o dos vesches más que te daban unos buenos, tranquilos y joroschós quince minutos admirando a Bogo y el Coro Celestial de Ángeles y Santos en el zapato izquierdo, mientras las luces te estallaban en el mosco. O podías pitear leche con cuchillos como decíamos, que te avivaba y preparaba para una piojosa una-menos-veinte, y eso era lo que estábamos piteando la noche que empieza mi historia.



EL SIGUIENTE ES UN FRAGMENTO DE UNA DE LAS TANTAS ESCENAS DE VIOLENCIA DE LA OBRA

Nunca pude soportar la vista de un cheloveco roñoso, tumbado, eructando y borracho, fuera la que fuese su edad, pero muy especialmente cuando era un veras starrio como este. Estaba como aplastado contra la pared, y tenía los platis en un estado vergonzoso, arrugados y en desorden, cubiertos de cala y barro, de roña y alcohol. Bueno, lo agarramos y le encajamos unos pocos tolchocos joroschós, pero siguió cantando.


LA NARANJA MECÁNICA EXPRIMIDA DE NUEVO, POR ANTHONY BURGESS


Publiqué la novela A Clockwork Orange en 1962, lapso que debería haber bastado para borrarla de la memoria literaria del mundo. Sin embargo se resiste a ser borrada, y de esto la versión cinematográfica de Stanley Kubrick es la principal responsable. De buena gana la repudiaría por diferentes razones, pero eso no está permitido (...).


Publicación censurada: La naranja mecánica nunca ha sido publicada completa en Norteamérica. El libro que escribí está dividido en tres partes de siete capítulos cada una. Recurra a su calculadora de bolsillo y descubrirá que eso hace un total de veintiún capítulos (...) esos veintiún capítulos eran importantes para mí. Pero no lo eran para mi editor de Nueva York (...). Insistió en eliminar el veintiuno (...). En 1961 necesitaba dinero, aun la miseria que me ofrecían como anticipo, y si la condición para que aceptasen el libro significaba también su truncamiento, que así fuera (...).

La verdad es que me he pasado buena parte de mi vida haciendo declaraciones xerográficas, de intención y de frustación de intención, mientras que Kubrick y mi editor de Nueva York gozaban tranquilamente de la recompensa por su mala conducta. La vida, por supuesto, es terrible (...).

La Naranja norteamericana o de Kubrick es una fábula; la británica o mundial es una novela.

La jerga nadsat: el nadsat, una versión rusificada del inglés, fue concebido para amortiguar la cruda respuesta que se espera de la pornografía. Convierte el libro en una aventura lingüística. La gente prefiere la película porque el lenguaje los asusta, y con razón.

Texto tomado de la introducción que sirve de prólogo a la novela ('La naranja mecánica exprimida de nuevo') firmado por A. Burgess en noviembre de 1986.

Edición de Ediciones Minotauro (1999).


LA PELÍCULA


















Curiosidades de la película.

Comentarios críticos de diferentes autores.

martes, 9 de octubre de 2007

EL FUTURISMO (lágrimas exaltadas)

El futurismo nace en Milán, Italia, y su iniciador fue Filippo Tommaso Marinetti.

En 1909 publica el Primer Manifiesto del futurismo. A este primer manifiesto pertenece la frase:
Un automóvil de carreras con su capó adornado de gruesos tubos semejantes a serpientes de aliento explosivo..., un automóvil rugiente que parece correr sobre la metralla es más bello que la Victoria de Samotracia.





En dicho manifiesto se percibe una exaltación de la violencia y de la guerra, que preanuncia la posterior evolución política de Marinetti hacia el fascismo.



EN LA LITERATURA


Audacia y revolución fueron los elementos básicos de la nueva lírica futurista. Respecto a la sintaxis, se abogó por la palabra libre de nexos y puntuaciones; los verbos en infinitivo, el predominio de la imagen y la sustitución de la puntuación por signos musicales y matemáticos.
Todo en función de la pasión por la velocidad y el dinamismo.

Las obras de arte deberán tener un carácter dinámico y agresivo; la poesía ha de constituir un 'violento asalto contra las fuerzas desconocidas', para doblegarlas ante el hombre.

Muestra del amor de los futuristas por la velocidad y la modernidad es La canción del automóvil, de Martinetti.

Gómez de la Serna es quien da a conocer a Marinetti en España cuando, en 1910, publica la Proclama futurista a los españoles en la revista Prometeo.



EN LA MÚSICA


Francesco Balilla Pratella firmó su Manifiesto de los músicos futuristas (1910). Fue después de un concierto suyo, celebrado en 1913 en el Teatro Costanzi de Roma, cuando el otro gran exponente de la música futurista, Luigi Russolo, escribió su manifiesto LÁrte dei rumori (El arte de los ruidos).


Un concierto en el Coliseum de Londres celebrado en 1914 tuvo la siguiente crítica en las páginas del diario Times:

Misteriosos instrumentos en forma de embudo [...] recordaban los sonidos oídos en la jarcia de un buque de vapor del canal durante un mal cruce, y quizá fue imprudencia de los músicos -¿o deberíamos decir de los 'hacedores de ruidos?'- seguir adelante con la segunda pieza [ ...] después de los patéticos gritos de 'no más' que recibieron desde todos los rincones del auditorio.


EN LA PINTURA

El Manifiesto de los pintores futuristas se terminó de redactar en 1910. Los pintores extraen sus temas de la cultura urbana y adoptan la técnica divisionista, heredada del neoimpresionismo, así como de las estructuras formales inspiradas en el cubismo; a partir de estas premisas, la búsqueda del movimiento, de la simultaneidad, de la sensación dinámica y de las líneas de fuerza dio lugar a un arte sintético y abstracto:

El gesto, la actitud que nosotros queremos reproducir sobre el lienzo no será un 'instante fijo' del dinamismo universal. Será sencillamente la propia 'sensación dinámica'.



Gino Severini, El jeroglífico dinámico de Bal Tabarin


Giacomo Balla, Dinamismo de un perro con trailla

Fuente principal: El Futurismo italiano

domingo, 7 de octubre de 2007

MULTITUDES CLÁSICAS (lágrimas acumuladas)

¿Quién no se acuerda de la escena del camarote de los Marx en Una noche en la ópera? Una acumulación llena de 'huevos duros'. La comedia, dirigida por Sam Wood en 1935, tiene algunos de los gags más inolvidables de Groucho, Chico y Harpo.







Hablando de multitudes clásicas, la de Jack Lemmon en la película Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder, en la litera del vagón, todo un homenaje a la de los hermanos Marx.





Vídeo 1






Vídeo 2



Otra de las mejores escenas de aglomeraciones de la historia del cine es el asalto de la legión romana a la casa en la que sospechan se oculta Brian, supuesto miembro del grupo terrorista Frente Popular de Judea en La vida de Brian, película dirigida por Terry Jones y escrita por el grupo Monty Python.

miércoles, 3 de octubre de 2007

DONDE MORA LA POESÍA (lágrimas instructivas)

Carlos Drummond de Andrade, en uno de sus más bellos poemas sobre la esencia y el origen de la poesía, advierte que esta no debe ser buscada en los acontecimientos o en los incidentes personales, ni en el gozo o dolor realmente sentidos. La confesión inmediata de los sentimientos aún no es poesía:


No hagas versos sobre acontecimientos.

No hay creación ni muerte frente a la poesía.

Ante ella la vida es un sol estático,

no calienta ni ilumina.

Las afinidades, los aniversarios, los incidentes personales no cuentan.

No hagas poesía con el cuerpo,

ese excelente, complemento y confortable cuerpo,

tan indefenso a la efusión lírica.

Tu gota de bilis, tu careta de gozo o de dolor en la oscuridad

son indiferentes.

Ni me reveles tus sentimientos,

que prevalecen sobre el equívoco e intentan el largo viaje.

Lo que piensas y sientes, eso todavía no es poesía.

La poesía mora en el reino de las palabras ('Penetra sordamente en el reino de las palabras / allí están los poemas que esperan ser escritos') y allí tendrá que buscarla el poeta, sabiendo que su poema es una creación, un acto intencional, no una confesión.

Carlos Drummond de Andrade, poeta modernista brasileño, fue un renovador del lenguaje poético por romper con la tendencia retoricista de los poetas anteriores e introducir el coloquialismo. Fue candidato al Nobel, premio que rechazó.
V.M. De Aguiar e Silva: Teoría de la literatura
Fotografía: djalmao.santos

lunes, 1 de octubre de 2007

EL MINOTAURO (lágrimas antropófagas)

Escultura griega. Museo Nacional de Atenas

A veces hablo con mis víctimas. Eso hace que su terror disminuya antes de la muerte. Y es aleccionador conversar con quien sabe que va a morir. La mayor parte de sus reproches a la vida se esfuman entonces: se sobrepone un absurdo, irracional, inconsecuente deseo de vivir. Tanto es así que algunas mujeres me han entregado aquí su amor, sin pedir la vida a cambio, pero quizá esperando obtenerla. Ellas aprenden a amar a un monstruo, y yo aprendo a amar y devorar, a devorar lo amado. En sus manos mi rostro participa, durante algunos instantes, de su belleza. En la oscuridad del amor yo soy tan bello como ellas, me contagio de su belleza humana, y ellas apresan algo de mi belleza animal, o descubren la suya, la que llevan dentro.

La carne nos une, finalmente, tras el camino del laberinto, pero no tanto como después, cuando las devoro. El sabor de la carne humana era al principio repugnante, pero ahora no podría cambiarlo por ninguno de los manjares que conocí en mi breve infancia; es mucho mejor que el de las ratas o el de los perros que caen por error en esta prisión. Suculento y pleno de delicados matices, como el olor de la carne humana en putrefacción...


Javier Azpeitia: Ariadna en Naxos


El minotauro es un monstruo híbrido con cabeza de toro y cuerpo de hombre, cuyo verdadero nombre era Asterión. Por su terrible aspecto, su padre, el rey cretense Minos, lo ocultó a todas las miradas encerrándolo en el laberinto ideado por Dédalo. Cada año, siete muchachos y siete muchachas llegaban a Creta destinados a servir de alimento al monstruo.


INSPIRACIÓN LITERARIA

La historia del minotauro sirvió de inspiración a escritores como Borges (cuento La casa de Asterión incluido en El Aleph), Julio Cortázar (Los reyes), Nikos Kazantzakis (Teseo) o Marguerite Yourcenar (¿Quién no tiene su minotauro?).

BERNARD VENET (lágrimas exactas)


BIOGRAFÍA


Bernard Venet (1941, Château-Arnoux, Francia) es, además de artista plástico, matemático, pintor, director de cine, diseñador de escenarios teatrales, grabador y poeta. Después de estudiar en el Villa Thiole, la escuela municipal de artes de Niza trabaja como diseñador en la ópera de esta ciudad, en el Museo de Arte Moderno de París y en Nueva York, en 1966, fecha en la que comienza a interesarse por las matemáticas y las ciencias puras, que aplica al campo artístico.


¿ES EL ARTE UNA FÓRMULA MATEMÁTICA ?

Venet pone la expresión matemática en relación con un objeto que la representa objetivamente, intentando que el elemento plástico y las matemáticas se reflejen exactamente y se reafirmen sobre la idea de un espacio puro.













POEMAS MATEMÁTICOS SOBRE LAS PAREDES

Expone las ecuaciones pintadas sobre el muro, con colores arbitrarios, brillantes, o anti-matemáticos (fuera del papel blanco).

Busca una percepción estética que eluda la neutralidad, que se apropie de la globalidad del espacio, donde los colores y la estructura o el movimiento de los esquemas matemáticos condicionen violentamente la percepción, al salirse del molde y apropiarse del entorno.
























LA VIVIENDA DE BERNAR VENET: UN LOFT EN MANHATTAN

Interiores diáfanos con gigantescas esculturas, pinturas y otras expresiones plásticas de vanguardia. Así es la vivienda de Bernar Venet, quien ha transformado una fábrica de chocolate de los años 30 en un peculiar espacio donde vive, trabaja y muestra sus colosales obras de acero.





El Ministerio de Cultura de Francia le concede, en 1996, la Real Orden de las Artes y las Letras.

Durante un solo año, en 2003, realiza 17 exhibiciones individuales.

En 2005 le nombran Caballero de la Legión de Honor, la condecoración más importante de Francia.

En la página oficial de B. Venet puede verse una escultura 'viva' con perfiles de acero (imprescindible con sonido) además de información más detallada sobre el artista.

Otras fuentes: Metalocus 06/07 (Revista de Arquitectura).


Texto y selección de imágenes: KOM