Sor Juana Inés de la Cruz habló de los líquidos humores como metáforas de lágrimas, y a ellas está dedicado este espacio, a las lágrimas provocadas por una novela... o por un cuento; por un poema... o por una canción; por una escultura... o por una construcción; por una ópera... o por un drama; por una fotografía... o por un dibujo; por un cómic... o por una pintura; por una película... o por un documental; por un... o por un...

viernes, 28 de diciembre de 2007

CORTOS DE ANIMACIÓN: SONATA Y FLOAT (lágrimas debutantes)

Buceando por Youtube descubrí dos cortos de animación realizados por un alumno (apodado Puremoxi) de la Escuela Cinematográfica de Vancouver que me han parecido maravillosos.

Sonata (2:35 minutos) es un corto sobre un breve y fugaz momento en la vida de un hombre. Debe enfrentarse a sus miedos y dudas y decidir cambiar o no su vida. La mayoría de los comentarios al corto (más de cien) destacan la fantástica iluminación, las sombras y las expresiones faciales. La música de fondo pertenece a un fragmento de la banda sonora de la película Amelie que compuso Yann Tiersen.



El otro corto, Float, (1:00) es obra de un equipo en el que colaboró Puremoxi encargándose de la animación.
Para quien le interese, la banda sonora es del grupo What Made Milwaukee Famous ("Hopelist"), que he conocido gracias al corto. En su página web se pueden escuchar algunas canciones de su álbum Trying to never catch up.

jueves, 27 de diciembre de 2007

CANTANDO BAJO LA LLUVIA (lágrimas torrenciales)



I'm singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I'm laughing at clouds
So dark up above
The sun's in my heart
And I'm ready for love.

Let the stormy clouds chase
Everyone from the place
Come on with the rain
I've a smile on my face
I'll walk down the lane
With a happy refrain
Singing, singing in the rain.

I'm singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I walk down the lane
With a happy refrain
I'm singing, singing in the rain
singing in the rain.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

84, CHARING CROSS ROAD (lágrimas epistolares)

ACABO DE LEER... 84, Charing Cross Road, Helene Hanff (Anagrama, 126 páginas)




Hacía tiempo que un libro no me enganchaba tanto como este que terminé hace unos días y que me ventilé en pocas horas. Precioso y entrañable.

Helene Hanff es una joven "escritora pobre amante de los libros antiguos", de formación autodidacta, que malvive en Nueva York y que un día de octubre de 1949 escribe a Marks & Co., una librería de segunda mano en Londres. Helene les envía una lista de libros que desea pero que no encuentra en su ciudad "salvo en ediciones raras y carísimas, o bien en ejemplares de segunda mano en Barnes & Noble que, además de mugrientos, suelen estar llenos de anotaciones escolares". De esta forma, se inicia una correspondencia entre Helene y el librero Frank Doel a través de la cual no solo vamos conociendo la vida de ambos personajes (que nunca llegarán a conocerse), sino también su pasión y entusiasmo por los libros, sus deseos, sus alegrías, sus esperanzas, sus problemas... En fin, todo lo que puede dar de sí un intercambio de cartas que se prolongará durante más de veinte años y se extenderá al resto de los trabajadores de Marks & Co.

Si tengo que seleccionar un fragmento, me quedo con este perteneciente a una de las cartas que escribe Helene en la que da una visión absolutamente romántica de los libros de segunda mano:

El Savage Landor llegó perfectamente y se abrió al punto él solo por un diálogo romano en el que dos ciudades acaban de ser destruidas por la guerra y sus habitantes, condenados a morir en cruces, suplican a los soldados romanos que pasan que los atravieses con sus lanzas y pongan fin a su agonía (...). Me encantan esos libros de segunda mano que se abren por aquella página que su anterior propietario leía más a menudo. El día en que me llegó el ejemplar de Hazlitt, se abrió por una página en la que leí: "Detesto leer libros nuevos". Y saludé como a un camarada a quienquiera que lo hubiera poseído antes que yo.


En 1971 Helene Hanff consiguió ahorrar el dinero suficiente para poder viajar a Londres por primera vez, sin embargo cuando por fin realiza su sueño la librería ya ha cerrado sus puertas para siempre (su lugar lo ocupa, en la actualidad, Pizza Hut) y lo único que queda es una placa que recuerda la relación entre la escritora y la librería.

Aunque a lo largo de su vida Helene escribió varios guiones televisivos, libros infantiles y ensayos, su fama le llegó cuando un editor le propuso publicar todas estas cartas. Pocos meses después, el libro se convierte en un éxito y Helene consigue de golpe el reconocimiento negado anteriormente. En 1975 la BBC produce un telefilme basado en su libro mientras que en ambas orillas del Atlántico hay una lucha por conseguir los derechos para el teatro. Una de las adaptaciones dramáticas, que se representó en Madrid hará un par de años, la dirigió Isabel Coixet.



En 1987 le toca al cine apropiarse de la historia con un reparto de lujo: David Hugh Jones dirige a Anne Bancroft y a Anthony Hopkins en los papeles de Helene y Frank en la película La carta final, y las críticas dicen entonces que es la película más bella sobre libros que jamás se ha filmado, tal vez la única que ha sabido plasmar bien el tema.

Helene Hanff, mientras tanto, continúa viviendo apaciblemente en su estudio de la calle 72 Este, a donde se había trasladado en 1956 después de "ocupar cochambrosas habitaciones amuebladas y cocinas con cucarachas (...) ahora quiero vivir como una señora". En este estudio los tesoros bibliográficos de Marks & Co. cubren toda una pared desde el suelo hasta el techo y el centro de su biblioteca está presidido por el rótulo de la librería, robado para ella por uno de sus admiradores.

En los noventa, Helene Hanff subsiste apuradamente con solo sus derechos de autora y muere sin un céntimo a los ochenta años en una residencia para ancianos en Manhattan.

Termino con otra cita que pienso cumplir al pie de la letra a partir de ahora cada vez que lea un libro que me guste. Helene escribe una carta a Frank agradeciéndole el envío de un nuevo libro:

Parece tan nuevo y tan flamante como si nadie lo hubiera hojeado nunca, pero alguien lo ha leído: se abre espontáneamente por sus pasajes más bellos, y el fantasma de su anterior propietario me señala párrafos que jamás he leído antes (...) Pienso marcarlo a conciencia con suaves indicaciones a lápiz, para atraer la atención de un amante de los libros aún por nacer sobre los mejores pasajes.


viernes, 21 de diciembre de 2007

LOS DETECTIVES SALVAJES (lágrimas real visceralistas)

ACABO DE LEER... Los detectives salvajes, Roberto Bolaño (Compactos Anagrama, 609 páginas)



Arturo Belano y Ulises Lima son dos poetas real visceralistas, traficantes ocasionales, aventureros y detectives salvajes, que salen a buscar las huellas de Cesárea Tinajero, misteriosa escritora desaparecida en México en los años inmediatamente posteriores a la Revolución. Esa búsqueda, y sus consecuencias, se prolongan durante veinte años, desde 1976 a 1996.

Conocemos la evolución de ambos poetas por boca de una serie de enigmáticos personajes que los han conocido alguna vez que darán su propio punto de vista.

La estructura narrativa que utiliza Roberto Bolaño consiste en alternar las declaraciones de unos y otros. En este sentido, es importante no perder de vista fechas y nombres para ir desenredando la madeja que supone la trama. Una buena crítica sobre la novela la hace M. A. Flores. Sobre la obra, el propio Bolaño ofrece una entrevista en Civilcinema.

Recomiendo la novela para todos los que les atrae encontrarse con formas narrativas poco convencionales y a los que les gusta hallar referencias y opiniones literarias. Y aquí tengo que hablar del soneto "El vampiro" de Efrén Revolledo que descubre el aspirante a poeta real visceralista, Juan García Madero, quien confiesa los sentimientos que le produjo su lectura y nos regala una interpretación del poema:

La primera vez que lo leí (...) no pude evitar encerrarme con llave en mi cuarto y proceder a masturbarme mientras lo recitaba una, dos, tres, hasta diez o quince veces (...).

Ya aliviado he tenido ocasión de reflexionar sobre el poema.

El "raudal crespo y sombrío" no ofrece, creo, ninguna duda de interpretación. No sucede lo mismo con el primer verso de la segunda cuarteta: "en tanto que descojo los espesos anillos", que bien pudiera referirse al "raudal crespo y sombrío" uno a uno bien estirado o desenredado, pero donde el verbo "descojer" tal vez oculte un significado distinto.

"Los espesos anillos" tampoco están muy claros. ¿Son los rizos del vello púbico, los rizos de la cabellera del vampiro o son diferentes entradas al cuerpo humano? En una palabra, ¿la está sodomizando?

Otro párrafo que tengo que seleccionar porque me ha encantado es este que cuenta de una manera muy personal la vida de los libros:

Durante un tiempo la Crítica acompaña, luego la Crítica se desvanece y son los Lectores quienes la acompañan. El viaje puede ser largo o corto. Luego los Lectores mueren uno por uno y la Obra sigue sola, aunque otra Crítica y otros Lectores poco a poco vayan acompañándose a su singladura. Luego la Crítica muere otra vez y los Lectores mueren otra vez y sobre esa huella de huesos sigue la Obra su viaje hacia la soledad. Acercarse a ella, navegar a su estela es señal inequívoca de muerte segura, pero otra Crítica y otros Lectores se le acercan incansables e implacables y el tiempo y la velocidad los devoran. Finalmente la Obra viaje irremediablemente sola en la Inmensidad. Y un día la Obra muere, como mueren todas las cosas, como se extinguirá el Sol y la Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia y la más recóndita memoria de los hombres. Todo lo que empieza como comedia acaba como tragedia.

domingo, 16 de diciembre de 2007

EL JOVENCITO FRANKESTEIN (lágrimas de compañía)

Genial esta escena en la que el monstruo llega a la cabaña del ciego en busca de un amigo... o en la que el ciego, necesitado de un amigo, ve cumplido un milagro. Tanto monta, monta tanto.