Sor Juana Inés de la Cruz habló de los líquidos humores como metáforas de lágrimas, y a ellas está dedicado este espacio, a las lágrimas provocadas por una novela... o por un cuento; por un poema... o por una canción; por una escultura... o por una construcción; por una ópera... o por un drama; por una fotografía... o por un dibujo; por un cómic... o por una pintura; por una película... o por un documental; por un... o por un...

miércoles, 7 de mayo de 2008

LAS AFINIDADES ELECTIVAS (lágrimas caprichosas)

ACABO DE LEER... Las afinidades electivas, J.W. von Goethe (DeBolsillo, 284 páginas)

No había leído (hasta ahora) nada de Goethe y, al menos esta novela, es más folletinesca de lo que esperaba (aunque la verdad no sé qué esperaba). No creo que sea de las mejores de él (posiblemente la mejor sea Fausto, que por cierto tengo ganas de leer).

La dejo en entretenida. Su tema fundamental son los peligros que comporta encapricharse en el amor, sobre todo si estás casado. ¿Lección de moralidad? Tal vez, porque hay alguna muerte por medio. Pensemos que estamos a principios del siglo XIX. Aunque por otra parte, es de lo más liberal, ya que ambos cónyuges son plenamente conscientes del intercambio de cuernos.

No falta el listado de frases a las que el escritor alemán era tan aficionado y que introduce con la excusa del diario de Ottilie, una jovencita sin ninguna experiencia vital que acaba de salir de un internado, por eso algunas de estas sentencias chocan por su madurez intelectual: "El comportamiento es un espejo donde cada cual muestra su imagen" o "Nadie es más esclavo que el que se cree libre sin serlo".

Me quedo con esta otra frase que escribió Walter Benjamín a propósito de la novela:

Considerada desde la finalidad, toda elección es ciega y conduce a la desgracia.


Advertidos quedan.